Capítulo 1 de 100
Culpa Mía
El sonido de los neumáticos triturando la inmaculada grava blanca fue el preludio de mi condena. Miré por la ventanilla tintada del coche y contuve la respiración, sintiendo un nudo asfixiante en la boca del estómago. Aquello no era una simple casa, era un maldito palacio de proporciones absurdas.