Capítulo 2 de 30
Espié a mi vecino por 30 días... y luego él empezó a controlarme
El reloj marcaba las 3:14 a. m. y el insomnio volvía a coronarse como mi único y fiel amante. El zumbido sordo de la nevera y el suave repiqueteo de la lluvia contra el cristal me resultaban asfixiantes.