Capítulo 5 de 30
Su Prisionera, Su Obsesión
El olor a ozono y carne carbonizada aniquiló cualquier esperanza de evacuación. «¡Presiona la herida, maldita sea, o te desangrarás antes de que nos alcancen!», gritó Liana, hincando las rodillas en el suelo cubierto de escombros de la clínica.